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Podr?an crear c?lulas madre sin utilizar embriones humanos
Escrito por Kevin Eggan   
30.08.2005
Cuatro investigadores de la Universidad de Harvard sorprendieron ayer al mundo científico al anunciar una nueva proeza de alquimia genética: lograron “reprogramar” células de piel adultas (llamadas fibroblastos) y volverlas al estado embrionario. Y lo hicieron por una vía diferente de la que se venía intentando: en lugar de crear embriones humanos y luego destruirlos –procedimiento con importantes limitaciones morales y técnicas–, las fusionaron con células embrionarias (o totipotenciales) de una línea existente.

El resultado fue una población de células híbridas que tienen material genético tanto de las células adultas como de las embrionarias, pero además la apariencia, el ritmo de crecimiento, el comportamiento y varias de las características distintivas de las células totipotenciales, en especial su capacidad de diferenciarse en los distintos tejidos del organismo.

Según los científicos, si se superan algunos obstáculos técnicos, este procedimiento podría utilizarse para obtener “células de recambio” para tejidos dañados, totalmente compatibles y “a medida” de cada paciente.

“Hasta ahora, la única forma de producir este tipo de células era utilizando óvulos, como se hizo en Corea –explicó Kevin Eggan, uno de los autores del trabajo-. Pero este procedimiento tiene muchas limitaciones: es difícil obtener una provisión adecuada de óvulos y muy complicado manipularlos."

Para su experimento, los investigadores utilizaron 50 millones de células somáticas (adultas) y 50 millones de células embrionarias. "La cantidad de óvulos de que disponemos es muy limitada, las líneas de células embrionarias en cultivo crecen y crecen, y crecen -explicó Eggan-. Así que obtener 50 millones es realmente trivial. Sin embargo, el proceso es muy ineficiente y sólo se fusionan una por cada mil. En este caso, sólo hubo 50.000 oportunidades de éxito y muchas fallaron en el camino. Esto podría suceder porque los núcleos de las dos células se hacen uno y pierden la capacidad de dividirse. O porque hay una lucha entre ambos y uno vence: nosotros mostramos que a veces es el núcleo embrionario, pero muchas otras, no. Lo importante para reprogramar las células es la actividad de los genes, aunque todavía no sabemos cómo lo hacen."

Una de las ventajas que ofrecen estas nuevas células embrionarias es que, dado que son versiones rejuvenecidas de las células de piel provistas por una persona, cualquier tejido que se obtenga de ellas es en teoría compatible con su organismo y podría ser trasplantado sin riesgo de rechazo.

Por otro lado, los biólogos de Harvard esperan utilizarlas para tratar de entender la caja negra del proceso de reprogramación. "Lo importante es el fenómeno, que muestra que esto realmente puede darse -dijo Eggan-. Lo que vamos a hacer ahora es volver a examinarlo y trataremos de descubrir qué está sucediendo. Por ejemplo, nosotros queríamos ver cuán completa es la dominación que se da entre ambas células, pero aún no lo sabemos. Tampoco conocemos cuánto tiempo mantendrán sus características; es decir, si al envejecer pierden sus propiedades. También nos gustaría saber qué hace que se silencien los cromosomas adultos, pero francamente no tenemos ninguna idea. La ventaja es que podemos crear muchas células embrionarias y manipularlas."

Los científicos subrayan, sin embargo, que la técnica aún está lejos de su aplicación clínica. Entre otras cosas, porque debido a que da lugar a la creación de una célula híbrida que contiene los cromosomas de la célula embrionaria y también de la célula adulta, en algún punto antes de estimular su división habrá que librarse del ADN sobrante.

Una maravilla

"Primero en el MIT y ahora en Harvard, hace tiempo que el grupo de Kevin Eggan viene trabajando en la reprogramación y diferenciación celular -comenta Pablo Argibay, director del Instituto de Ciencias Básicas y Medicina Experimental del Hospital Italiano-. Ya el año último, en un simposio de la Fundación Novartis, había sorprendido al mostrar algunos resultados preliminares de la reprogramación genética del núcleo de neuronas maduras. En este trabajo, una maravilla de la ingeniería genética del desarrollo y la biología molecular básica, ha logrado algo novedoso: a partir de su información genética, las células embrionarias toman a su cargo, casi en forma parasitaria, el programa de transcripción (primer paso de la síntesis de proteínas), de las células adultas no totipotenciales y las reprograman para obtener células con características de las derivadas de células embrionarias.

"Ahora, esto sirve para entender mucho más los procesos de reprogramación genética. En un futuro muy lejano, podría servir para generar en cultivo, factorías interminables de células embrionarias totipotenciales, pero hechas a medida de cada paciente. Los híbridos resultantes de la fusión de estas dos células tienen un doble juego de cromosomas; es decir, serían «monstruos» genéticos que podrían dar lugar al crecimiento descontrolado de tejidos no deseados. Por otra parte, entre el doble juego de cromosomas se podría dar lugar un proceso de intercambio de genes con rearreglos genéticos no deseados. Por eso, para que esta técnica tenga un viso de realidad, aunque sea lejano, en medicina humana, se necesitaría remover un juego de cromosomas."

Los investigadores norteamericanos coincidieron. "Si nosotros u otro grupo puede averiguar cómo remover los cromosomas extras antes o después de la fusión, ésta podría ser completa -dijo ayer Eggan-. Se puede hacer por prueba y error, sin entenderlo, o tratando de entender los procesos moleculares, que es el camino que pensamos tomar."

Procedimiento preliminar

Obviamente, dado que las células embrionarias se obtienen de embriones de descarte provenientes de tratamientos de fertilización in vitro, el procedimiento desarrollado en Harvard (y aún sin patentar, según se afirmó) no es una solución completa.

Sin embargo, en el marco de una situación inusual, el gobierno de Bush acepta la utilización de líneas estaminales para optar por subsidios federales para la investigación, y el Senado norteamericano se apresta a votar una legislación que haría más laxas las restricciones a la investigación con células embrionarias.

Por otra parte, los investigadores evalúan la posibilidad de obtener una segunda generación de células embrionarias uniendo las obtenidas con nuevas células somáticas. En ese caso sí se podría prescindir totalmente de los embriones.

"Si encontramos que la nueva generación de células conserva las capacidades totipotenciales resolveríamos el problema -dijo Eggan-. Pero hay una complicación para este experimento, y es que puede haber limitaciones físicas acerca de la cantidad de ADN que pueden contener las células embrionarias. Las células que hicimos son más grandes, tal vez porque tienen el doble del material genético, pero guardan la misma proporción entre el núcleo y el citoplasma. Puede ser que estas células embrionarias más grandes resulten mejores para la reprogramación. En todo caso, probarlo será nuestro próximo paso."

Por Nora Bär
De la Redacción de LA NACION  
 
Una carrera contra el tiempo

Aunque los investigadores de Harvard subrayaron repetidamente que el procedimiento que desarrollaron aún no está listo para ser aplicado clínicamente ni puede reemplazar, por ahora, los métodos actuales para obtener estas células, el logro estimula hipótesis más que audaces.

Para el doctor Lino Barañao, especialista argentino en clonación y presidente de la Agencia de Promoción Científica y Tecnológica, el experimento corrobora algo que ya se sabía: que existen factores de transcripción que son responsables de reprogramar las células. "Las células embrionarias tienen mayor avidez por el ADN y toman el control de las células de piel -explica-. Es lo mismo que ocurre en la clonación [que consiste en colocar el núcleo de una célula madura en un óvulo enucleado y fusionarlos por un golpe de electricidad]. Allí, los factores del óvulo controlan el ADN. Este experimento es importante porque sugiere que, en la medida en que puedan ser caracterizados, se podría preparar un «cóctel» de esos factores e inyectarlo en células maduras para volverlas embrionarias. Teóricamente, éstas están sometidas a las mismas limitaciones de rechazo que cualquier otro órgano, pero si uno reprograma las células del paciente, podría sortear ese obstáculo."

Según el científico, las perspectivas que se abren "son impresionantes". "En el campo de las células embrionarias ocurre algo inusual -dice-, la carrera es tan competitiva que hay muchas más patentes que trabajos publicados. Hay una presión muy grande por conseguir productos y ver quién es el primero que encuentra una terapia de células embrionarias que funcione. Es un área que no deberíamos descuidar."


http://www.lanacion.com.ar/herramientas/SoloTexto/Nota.asp?nota_id=732406
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