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Diabetes en el niño y el adolescente
Escrito por Regino Piñeiro Lamas   
13.09.2005
El cuerpo necesita insulina, una hormona producida en el páncreas, para convertir en energía la glucosa, el principal azúcar de la sangre. En las personas con diabetes, el páncreas deja de producir insulina y, como resultado, la glucosa se acumula en la sangre y daña los vasos sanguíneos, los nervios y algunos órganos. El término diabetes, por su etimología griega, significa "orinar mucho", y mellitus, miel, por la eliminación de una gran cantidad de glucosa por la orina.
En el niño y el adolescente la diabetes más frecuente es el tipo 1 (insulino-dependiente). Requiere tratamiento con insulina porque ocurre un déficit total de esta hormona. Existen además la llamada diabetes mellitus tipo 2 (no insulino-dependiente), que suele aparecer en obesos después de los 40 años, y se origina por la resistencia que presentan los tejidos para utilizar la insulina, cuya producción se hace insuficiente para mantener los niveles de glucemia normales; y la diabetes gestacional, que aqueja como promedio a cinco de cada 100 embarazadas en Cuba.

Nuestro consultante es el doctor Regino Piñeiro Lamas, profesor auxiliar y especialista de segundo grado en Endocrinología, jefe del Departamento de esa especialidad en el Hospital Universitario Pediátrico Juan Manuel Márquez, de esta capital.

— ¿Desde qué tan temprana edad puede presentarse la diabetes?

— La diabetes mellitus tipo 1 puede iniciarse desde etapa tan temprana como en el lactante. Ahora bien, su aparición es más común de 5 a 7 años de edad y en la pubertad. No existen diferencias en cuanto al sexo.

— ¿Se nace con la predisposición de este padecimiento?

— Sí, pero es necesario que existan factores ambientales para que se desarrolle. En un 90% de estos pacientes se comprueba el origen autoinmune de la enfermedad (el sistema de defensa reacciona frente a componentes del organismo como si fueran sustancias extrañas), por la presencia al inicio de diferentes anticuerpos en la sangre producidos por el organismo contra la célula Beta del páncreas, productora de la insulina.

— ¿Comprobadamente el medio ambiente ejerce alguna influencia?

— Ciertamente el medio ambiente presenta el factor desencadenante para el desarrollo de la diabetes. Se han señalado principalmente determinadas infecciones virales como factores predisponentes.

— ¿Y la obesidad en la infancia?

— La obesidad tiene gran influencia en la aparición de la diabetes mellitus tipo 2, que en la actualidad, debido al incremento de la obesidad en nuestro país, ha aumentado su aparición sobre todo en adolescentes.

— ¿Cuáles son las manifestaciones principales que pueden alertar a los padres?

— El niño empieza a orinar frecuentemente, a veces comienza a orinarse en la cama cuando ya había dejado de hacerlo, toma mucha agua, se siente cansado, con fatigas, pierde peso, no obstante tener mayor apetito. Hemos visto a maestros que al notar que el niño se levanta mucho en la clase para ir al baño, les han sugerido a los padres acudir al médico para descartar la enfermedad.

—¿Qué procederes se requieren para lograr el diagnóstico?

— Un análisis de la glucemia, para conocer la presencia o no de azúcar en sangre, y la determinación de glucosa en orina. Cifras de glucemia en ayunas mayores de 7 milimoles por litro, o en cualquier momento del día mayores de 11 mmol/l, indican una diabetes. El retraso en acudir al médico puede comportar un diagnóstico demorado y, por tanto, la aparición de complicaciones como vómitos, deshidratación y acidosis (cetoacidosis diabética).

— Le pediría ahora trazar algunas pautas generales en cuanto a la alimentación del niño diabético.

— Debe contener igual número de kilocalorías que las del niño no diabético. Lo que varía son las proporciones de grasa y carbohidratos. Los carbohidratos de absorción rápida que existen en los dulces, helados y refrescos, por ejemplo, no son recomendados porque elevan la glucemia rápidamente. Las grasas se limitan para evitar futuras complicaciones vasculares de la enfermedad por aterosclerosis. Recomendamos en la dieta la ingestión de frutas naturales en las meriendas y los vegetales en las comidas por sus efectos beneficiosos.

— ¿La restricción de ciertos alimentos apetecidos por el niño, como los dulces, helados y refrescos que usted señala, puede tener alguna repercusión desfavorable desde el punto de vista psicológico?...

— Al inicio del tratamiento, principalmente en los niños de menos edad, la omisión en su dieta de ciertos alimentos que les pueden subir su glucemia les resulta molesto, pero con un manejo familiar adecuado, evitando el ocio y la ansiedad que pueden incrementar el apetito, logran adaptarse al esquema adecuado de alimentación para su enfermedad, sin producirles repercusión psicológica desfavorable.

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