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¿CUANDO ES NECESARIA LA CIRCUNCISIÓN?
Escrito por doctor Pedro Barreda   
14.02.2006
Algunas religiones practican la circunscición a los niños al octavo día del nacimiento y profesamos un profundo respeto por ello, pero nosotros los pediatras preferimos que sea la naturaleza, con el paso de los meses y años, la que determine la necesidad de efectuar o no una intervención quirúrgica ambulatoria para la escición total o parcial del prepucio, piel que recubre, a modo de capuchón, al glande, que es el tramo final del pene en los varones.


Tratándose de una decisión médica, esta operación, que es muy simple, se lleva a cabo, cuando esta piel no se puede retraer, o tirar hacia atrás, o cuando al hacer ese movimiento se producen grietas importantes que sangran o que pueden llegar a obstruir la salida de la orina.

         Allí estamos en presencia de la fimosis, enfermedad de la cual se puede comenzar a hablar cuando el niño cumple tres años, o de ahí para adelante.

         Al nacer, el prepucio cubre totalmente el glande y se convierte en una verdadera capa protectora de la acción irritante de orina amoniacal y las deposiciones en contra del pene. Las irritaciones traen consigo la inflamación y el meato urinario (meatitis).

 Es como un guante protector que la naturaleza le colaca al pene de los menores hasta que obtengan la continencia de los esfínteres.

         A partir del primero o segundo año esta adherencia comienza a liberarse, quedando totalmente desprendida del pene al llegar a la pubertad.

         Este proceso normal, fisiológico, por lo tanto, no debe ser apurado. Debe evitarse la reducción forzada del prepucio, ya que no existe beneficio alguno para el menor en estas circunstancias. 

¿Cómo se define, entonces, la fimosis?

         Es la incapacidad de reducir el prepucio por detrás del glande, en ausencia de adherencia y en niños mayores de tres años.

Según muchos especialistas, la fimosis es muy rara en niños en que no hayan sido sometidos a maniobras para reducir la adherencia durante los tres primeros meses de vida. Existe la creencia en muchas personas, algunas ligadas a la medicina, de que es bueno retractar el prepucio a muy temprana edad. Lo único que se consigue es ocasionar grietas en la piel que conducen a una estrechez cicatrizal.

¿Qué es lo correcto hacer?

         Como la estrechez prepucial y las adherencias rara vez ocasionan problemas en el lactante o niño menor, lo más razonable es limitar la acción al aseo –lavar solamente con agua– y esperar la resolución espontánea.

¿Qué instrucciones debe saber la madre?

Debe estar instruida al respecto y no manejar esta situación como un problema. No permita que su hijo sea sometido a agresiones manuales o instrumentales para desprender la adherencia bajo la excusa de un mejor aseo. Cualquier tipo de maniobras, a esa edad, sólo produce dolor y trauma al niño. Eso se comprueba en la consulta del pediatra cuando muchos preescolares y escolares desarrollan verdaderos escándalos, ante la eventual repetición de un episodio doloroso, cuando uno sólo quiere examinarlo. Es que, verdaderamente, quedan huellas efectivas del dolor.

¿Es congénita la fimosis?

En líneas generales se puede decir que a veces viene desde el mismo nacimiento, pero se trata de un caso poco frecuente que no alcanza a más de un diez por ciento de los niños. También puede ser el resultado o bien un efecto secundario de procesos inflamatorios generalmente producidos por manipulación indebida.

¿Puede significar algunos beneficios la operación realizada precozmente?

En muchos países se ha postulado esto, pero en naciones desarrolladas se ha demostrado, en la práctica, que no es así.

Se ha pensado que la fimosis podría facilitar en el futuro la aparición de cáncer u otras patologías; también que el prepucio acumula gérmenes responsables de infecciones urinarias en los recién nacidos, pero en definitiva, lo único claro es que esta piel protege al pene de irritaciones externas.

¿Se deben hacer masajes para soltar el prepucio?

El prepucio sufre cambios importantes en el desarrollo del niño. Desde un sello perfecto, la transformación celular hace que esta piel, espontáneamente, se vaya separando del glande. Si su hijo llega a presentar síntomas de fimosis, el aseo hay que dejarlo al agua y al jabón. Si no se produce la mejoría espontánea, únicamente el pediatra puede fijar el momento de la operación, el que raramente debe practicarse antes de los tres años y que fácilmente puede esperar hasta la edad escolar, si es que no limita la expulsión de la orina y el menor tampoco sufre de cuadros infecciosos muy repetidos.

¿Cuáles son los riesgos de la manipulación?

La reducción forzada del prepucio hace que el niño con estrechez se haga constrictivo y se atasque por detrás del glande. Esto determina un rápido aumento de volumen y una verdadera y progresiva estrangulación. Si bien es cierto que la buena irrigación sanguínea evita un daño irreversible, la situación es muy dolorosa y molesta para el niño. Requiere de un tratamiento de urgencia.

¿Qué otra afección puede producirse en el glande?

Su enrojecimiento con ulceraciones, e incluso costra del meato urinario, que puede provocar una estrechez del orificio uretral. Se produce una molestia interna al orinar, hasta la posibilidad de hacerlo con dolor, lo que sería causado por una mezcla de factores como la orina amoniacal, infección, y una respuesta de tipo personal alérgico o hiperreactividad.

 

¿Es rápida la operación para terminar con la fimosis?

Gracias a los avances tecnológicos y farmacológicos podemos participar de las enormes ventajas de la cirugía ambulatoria, que es toda aquella que permite el alta precoz, es decir, el mismo día de la operación, y de la cual no hay nada que temer.

¿Se utiliza anestesia en la intervención?

Por supuesto que si, y hay muy poco nivel de riesgo tanto durante como después de la operación, gracias a los avances que en esta materia también se han producido en los últimos años.

Los anestésicos inhalantes actuales permiten una rápida inducción con mínima o nula pre medicación. El despertar también es rápido, con un máximo de lucidez y sin los vómitos, tan característicos de los antiguos anestésicos. 


COMENTARIO DEL EDITOR:

Actualmente contamos con una ultima opccion antes del procedimiento quirurgico de la fimosis y esto es el uso de esteroides (Betametasona principalmete) sobre el tercio distal del prepusio, durante 4-8 semanas, yo tengo una experiencia de 6 años haciendo este procedimiento y he abatido  la fimosis en el 90% de los casos, posterior a las 8 semanas, aplico un poco del anestesico topico EMLA, 30-40 minutos previos al procedimiento de despegamiento y con esto tambien quitamos el dolor del procedimiento. DR. RAIGOSA www.abcpediatria.com

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