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Enfasis en la aceptación del tratamiento de la anemia infantil
Escrito por Dres. Walter T, Zacarías I y Yánez CG   
16.06.2006
La deficiencia de hierro es la falencia predominante de un nutriente específico en todo el mundo. Se estima que más de 2 mil millones de individuos se encuentran afectados y que, en la mitad de los casos, la deficiencia se manifiesta en su forma más grave: la anemia por deficiencia de hierro. Esta última afecta la capacidad de trabajo, la función inmunológica, el desarrollo neurológico y la capacidad de aprendizaje de los lactantes y niños, y muchos de estos efectos en el aprendizaje son irreversibles. En los casos de anemia clínica o cuando la deficiencia grave de hierro afecta a un segmento importante de la población, el suplemento de hierro medicinal es el método preferencial para su control. La causa más común de ineficacia terapéutica es la falta de adherencia debida a la escasa tolerabilidad o a la falta de una ingestión constante del preparado de hierro. La causa principal de la falta de adherencia es la falta de motivación y, quizá, otro motivo también importante es la poca tolerancia. Las sales ferrosas como el sulfato ferroso -el suplemento más empleado- tienden a causar efectos colaterales gastrointestinales. En caso de aparecer algún síntoma, se atribuye a la medicación y ésta se suspende. En los lactantes, el problema es más complejo, dado que se relaciona con la percepción y motivación de la madre o de quien lo cuida. El objetivo del presente trabajo consistió en probar la preferencia de los niños con una preparación de hierro que, si posee mejor aceptabilidad, puede mejorar la adherencia al tratamiento a largo plazo.

Métodos

Individuos.
Se reclutaron 80 niños entre 6 y 23 meses de 6 guarderías, ninguno de ellos presentaba enfermedad crónica alguna, todos se encontraban saludables y presentaban medidas antropométricas normales. Se administró la medicación de manera aleatorizada durante la primera semana, se efectuó una pausa de depuración de 2 días y luego se indicó durante 1 semana más la preparación de hierro alternativa. Se calculó la dosis de hierro elemental en 5 mg/kg de peso, administrada como mínimo 1 hora antes del almuerzo. Se eligió esta dosis porque, en general, es la recomendada para el tratamiento de la anemia por deficiencia de hierro. El aspecto diferente de las preparaciones (el complejo de hierro-polimaltosa es marrón oscuro y el sulfato ferroso, transparente) no permitió el empleo del sistema a doble ciego, por lo que el estudio se mantuvo abierto. Dos semanas después se midieron los niveles de hemoglobina.   

La escala hedónica. Para evaluar el efecto de la medicación en los niños se utilizó una escala con una serie de 5 caras que expresaban desde insatisfacción (1 punto) hasta satisfacción (5 puntos). En todos los días de la semana se tomaron entre 1 y 3 fotografías digitales de la cara del bebé, durante o inmediatamente después de recibir las gotas de hierro. Las fotografías enmascaradas de acuerdo al producto administrado se presentaron a un investigador experimentado para que determinara la coincidencia al indicar la puntuación en la escala hedónica. Un médico pediatra evaluó clínicamente a los niños al comienzo del estudio y durante las 2 semanas en que transcurrió el mismo. Las enfermeras y, si era necesario, el médico pediatra, evaluaron la morbilidad en el centro asistencial.

Análisis estadístico. Se calcularon los valores medios y el intervalo de confianza (IC) del 95%. A fin de comparar al mismo niño entre medicaciones se utilizó la prueba t de Student pareada y, para evaluar las preferencias, la prueba de la suma de rangos de Wilcoxon.

Resultados

Se evaluaron 73 niños, dado que el resto no cumplió con la exigencia de no ausentarse de los controles por más de 1 día. La media de edad fue de 13.3 meses, el peso medio de 10 ± 1.4 kg y la altura de 76 ± 5.9 cm. La media de IC del 95% de los 5 días evaluados con la escala del complejo hierro-polimaltosa fue de ± 2.81 y del sulfato ferroso, 2.03, lo que manifestó una diferencia significativa. El valor medio para el sulfato ferroso fue 2 y para el complejo hierro-polimaltosa, 2.8, lo que significa que la mitad de las veces en que los niños recibieron sulfato ferroso sus puntuaciones resultaron 2 o menos, mientras que cuando recibieron el complejo hierro-polimaltosa la mitad obtuvo una puntuación de 2.8 o más. La comparación de las preferencias mostró que el 86% de los niños tuvieron puntuaciones más altas con el complejo hierro-polimaltosa. El 9.5% prefirió sulfato ferroso y el 4% no expresó preferencia. Ni la edad ni la secuencia de administración influenciaron los resultados. No fue posible analizar el efecto en la anemia porque sólo se evaluaron 5 niños con esta característica. En general, la morbilidad fue leve, se presentaron heces diarreicas sin fiebre en 6 niños y, además, coriza en el 18% de los niños que recibieron hierro-polimaltosa y en el 15% del otro grupo. En el aspecto clínico, no fue posible asociar ninguno de estos eventos con la terapia de hierro. La evaluación fotográfica de coincidencia fue del 82% y los errores ocurrieron de manera aleatoria. El análisis de los resultados con la ayuda de la evaluación fotográfica no mostró ninguna diferencia significativa.  

Discusión

Los autores afirman que el complejo hierro-polimaltosa es mucho mejor aceptado que el sulfato ferroso durante los primeros 5 días de tratamiento, independientemente de la edad y de la secuencia de administración. La intolerancia sintomática fue infrecuente y leve, sin diferencias entre las preparaciones. Las puntuaciones medias de la aceptación del complejo hierro-polimaltosa quedaron próximas a 3 en la escala hedónica, lo que representa indiferencia. Este resultado, señalan los autores, no es desfavorable, dado que en realidad la medicación no debería ser muy sabrosa para no inducir a los niños a deglutir en forma accidental dosis tóxicas elevadas.

La mitad de los niños presentó aversión o mucha aversión por el sulfato ferroso cuando lo probó. Este rechazo precoz y enérgico podría desalentar a las personas encargadas del cuidado a continuar con el tratamiento. Los autores no evaluaron la aceptación a largo plazo porque consideran que si una medicación se acepta durante los primeros días, la persona encargada del cuidado tiene una mayor probabilidad de adhesión en el largo plazo. En la actualidad, existe una necesidad urgente de estrategias para aumentar la adherencia a los programas de suplementación. Aunque este estudio presente sólo datos preliminares, se fortalecen los indicios de que el complejo hierro-polimaltosa presenta mejor aceptación que el sulfato ferroso para el tratamiento de la anemia por deficiencia de hierro en los bebés y niños pequeños. La anemia en este grupo de edad es la más prevalente en todo el mundo, con serias consecuencias en la calidad de vida.



Revista del AWGLA 1(1):43-48, Jun 2005
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