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LAS MASCOTAS CAUSAN ENFERMEDADES?
Escrito por http://www.saludhoy.com/htm/vida/articulo/mascotas.html   
28.07.2006

Lindas, cariñosas, juguetonas... muchas son los apelativos para las mascotas, en especial por los niños. No obstante, el precio pagado ha sido el contagio de enfermedades propias de animales, también llamadas zoonosis (del griego zoo, animal, y noxos, enfermedad); también la interacción hombre-mascota implica el riesgo de sufrir heridas o la aparición de alergias.

Existen más de 100 enfermedades relacionadas con animales domésticos, aunque sólo 20 son más frecuentes. Un cálculo reciente sugirió que las enfermedades causadas por animales domésticos pueden costar al hombre tantos recursos del sector salud como las enfermedades de transmisión sexual.


Peor aún, no existe acuerdo entre veterinarios y médicos sobre quién debe alertar a padres de familia y propietarios de mascotas sobre los cuidados que éstas requieren y las precauciones que son necesarias para evitar esas enfermedades. Una encuesta realizada en Tucson (Estados Unidos) entre profesionales de la salud mostró que dichas cuestiones no tienen prioridad en sus consultas.

 

De las mascotas:
¿Cuáles son las culpables y qué transmiten?


Tabla 1.

En teoría, puede haber casi tantas mascotas como seres humanos; sin embargo, en la práctica son pocos los animales con características estéticas y de comportamiento que encajan en la imagen de mascota (Tabla 1).

Aún cuando desde el comienzo de los tiempos el hombre domesticó a los perros, en el antiguo Egipto a los gatos, y en la Edad Media a los conejos, sólo desde el siglo XIX era conocido que la rabia podía ser transmitida luego de la mordedura de perros. En nuestro tiempo, mascotas más exóticas -tales como erizos, hámsters y hasta tarántulas- han empezado a popularizarse en países desarrollados al punto que algunas investigaciones científicas han mostrado que pueden sufrir contagio de virus desde humanos (que en algunas mascotas causa cáncer) o bien condiciones de desnutrición, descuido y deprivación como reflejo de las condiciones socioeconómicas de sus dueños.

Es sólo con el auge de ciencias de la medicina tales como epidemiología (del griego epidemos, enfermedad diseminada en una población, y logos, tratado) que existe, desde la decada de 1950, un creciente interés por comprender la relación, en cuanto a enfermedades se refiere, entre animales y seres humanos (figura 1).

Figura 1.

Perros, gatos y más recientemente ratas pueden transmitir bacterias de diversos géneros a través de una mordedura o de lameduras sobre heridas o úlceras en la piel, en especial manos, siendo particularmente temibles en pacientes con defensas inmunológicas reducidas o que no tienen el bazo, un órgano del sistema de defensa corporal localizado en el interior del abdomen.

Esos animales también pueden transmitir la bacteria Streptococcus, responsable de la faringoamigdalitis aguda, o causar contagios por microbios más exóticos como Bordetella o Rhodococcus que, a través de un ser humano, han sido encontrados en cultivos en áreas hospitalarias, relacionados casos de serias infecciones del cerebro y del corazón.

En general, este tipo de infecciones pueden causar fiebre, escalofríos, sudor intenso, debilidad, dolor de cabeza y de articulaciones; otros casos pueden presentar dificultad para respirar e inflamación de las vías respiratorias.

Los gatos, en particular, causan problemas por su tendencia a causar una enfermedad que consta de hinchazón de los nódulos linfáticos en axilas o cuello durante 1 ó 2 meses, acompañada de malestar, falta de apetito, dolor de cabeza y fiebre, de ahí su nombre -fiebre por arañazo de gato-, condición causada por una bacteria del género Bartonella y que es encontrada en uno de cada dos felinos.

No sólo organismos invisibles al ojo atacan al hombre, sino también gusanos como la larva migratoria de la piel o el anquilostoma, cuyas larvas entran por la piel luego de tocar pisos o material infectado, causando vómito, diarrea, pérdida de peso o lesiones localizadas en ojos o vísceras, según el caso.

Los roedores, específicamente ratas y ardillas, tienen en su cuenta una de las peores epidemias conocidas por el mundo: la "muerte negra" o peste, que asoló Europa y Asia en la Edad Media y persiste aún en la actualidad en algunas áreas boscosas de Estados Unidos.

La peste es transmitida por la bacteria llamada Yersinia pestis, la cual es transmitida al hombre por la picadura de pulgas, las cuales llevan el microbio en su estómago luego de picar a esos roedores. Aunque rara, esta infección es letal: después de causar una breve hinchazón de los ganglios linfáticos de las axilas, puede afectar la sangre y los pulmones, causando pequeñas hemorragias por todo el cuerpo.

Las aves, tales como canarios, loros, periquitos y otras agrupadas en un orden conocido como psittaciformes, están relacionadas con fenómenos alérgicos y asmáticos debido a componentes de su plumaje, particularmente la proteína queratina (del griego keration, córneo). Pero ellas también pueden generar infecciones muy severas. Una de ellas es la infección de los pulmones conocida como clamidiasis: parecida a un resfriado común, puede causar tos sin expectoración, fiebre y escalofrío y dolores musculares intensos; la enfermedad puede matar a uno de cada cinco afectados.

Los peces son otra fuente de infecciones, aún en su carácter decorativo y de bajo costo de mantenimiento. Ciertas especies de microorganismos conocidos como micobacterias –similares a los que causan tisis o tuberculosis- pueden aparecer en forma de úlceras de la piel luego de la limpieza de un acuario o al contacto de heridas con agua infectada, o bien pequeñas ampollas que pueden volverse oscuras y supurar. Los peces presentan un cuadro similar, que puede hacer necesario su sacrifici




 


Tabla 2.

Acerca de las enfermedades asociadas a mascotas:
¿Cuáles son las más frecuentes?

Las enfermedades causadas por animales pueden agruparse en pocas categorías (Tabla 2), pero tienen algunos rasgos en común: La mayor parte de los casos son el resultado de la defensa del animal ante una lesión infligida por su dueño –intencional o accidentaló, especialmente si es un niño pequeño: tal agresión puede ir desde un golpe hasta invadir el "espacio vital" del animal; otras situaciones son el resultado de enfermedades propias de los animales causadas por microorganismos o parásitos. Unas cuantas más, finalmente, pueden derivar de la sensibilidad del ser humano a desarrollar alergia ante ciertos compuestos o partes constitutivas de un animal. Un factor adicional es que el animal transmite directa o indirectamente la infección al hombre (figura 2).

En términos de costos de detección o de hospitalización de enfermos, las enfermedades más importantes son el trauma por mordeduras de animales, la inflamación de las vías digestivas (gastroenteritis, del griego gastrós, estómago; enteros, intestino; y del latín itis, inflamación), derivada del contacto con reptiles y causada por una bacteria conocida como Salmonella y, en tercer lugar, la toxoplasmosis congénita.

Esta última es una infección causada por un microbio –Toxoplasma- que puede ser transmitido principalmente por el contacto con material contaminado por estiércol de gato, que a su vez ha comido carne infectada. Dicho parásito tiene el hábito de ingresar a las células y generar quistes, los cuales pueden afectar principalmente los ojos y el cerebro de un bebé en formación dentro del vientre materno, o bien un enfermo con disminución de sus defensas, causando incluso su muerte; la mayoría de los adultos normalmente no presentan síntomas luego de una infección.

Figura 2.

 

Nuevos avances:
¿Son los virus en animales responsables de cáncer en humanos?

Entre diversos investigadores del ramo, existe la inquietud sobre la posibilidad de que ciertas partes de virus transmitido por animales queden incluidas en nuestro material genético luego de una infección, o que causen cáncer a largo plazo. Hasta el momento, es conocido que virus del tipo papiloma de perros causa aparición de masas tumorales, en forma similar a como se desarrolla el cáncer de cuello uterino en mujeres con virus humano del papiloma. Así mismo, existen sospechas sobre el virus de leucemia felina y el de herpes propio de conejos. Aún está por verse el papel que estos y otros virus pueden jugar en el desarrollo de cáncer en humanos, aunque dos trabajos científicos han sugerido la posible asociación entre tenencia de conejos y riesgo de enfermedad de Hodgkin, un tipo de cáncer.

 

 

 

 

NUESTRAS MASCOTAS Y EL VIRUS DE LA INFLUENZA

En cuanto a nuestros fieles amigos caninos y felinos, la solución es clara y se han reiterado en ella las asociaciones, instituciones y expertos consultados: los gatos no deben salir de casa y, los perros, siempre con correa, más aún cuando salgamos con ellos al campo. En estos espacios abiertos, sobre todo si existen humedales cerca, es importante que lo tengamos controlado, que evitemos que juegue a cazar pájaros y que no le dejemos beber de charcas y cursos de agua naturales.

Si nuestro can sigue una dieta casera que incluye pollo, hay que recordar que, además de la seguridad impuesta en el mercado alimenticio, el virus Influenza se altera fácilmente por la acción del calor, quedando inactivo si cocinamos la carne a temperaturas de 65-70 ºC. Un aspecto que nos tranquiliza respecto a nuestras mascotas y respecto a nosotros mismos. Tal como lo ponen de manifiesto los expertos infectologos: “teniendo en cuenta nuestras costumbres culturales y la forma de comer carne de pollo, una ligera cocción del alimento asegura la destrucción completa del hipotético virus”.

Como conclusión, hay que aclarar que las condiciones que tendrían que darse para que un gato o un perro contrajesen la Influenza aviar son más improbables que las que exigen otras enfermedades letales veterinarias comunes para las que un simple retraso en la desparasitación ya ofrece el blanco perfecto para su desarrollo. Y lo más importante de todo: no te plantees el abandono como una medida de prevención.

 

Conclusiones:
El ABC del cuidado de mascotas

El cuidado de una mascota requiere disposición, paciencia y sentido humano; si el dueño es un niño, debería estar acompañado por un adulto responsable. Además, es menester advertirle que debe evitar acercarse a la cara del animal, que no es un juguete sino un ser viviente que se alimenta y siente, que requiere vacunas (en especial contra la rabia) y licencia para tenerla.

En suma, admiradas y consentidas por el pobre y por el rey, compañeras de juegos y motivo tanto de alegría desbordada como de pena insondable, las mascotas también enferman, también transmiten enfermedades, luego deben ser en consecuencia motivo de atenta preocupación por sus dueños.

Mitos y realidades

Mito: Si un paciente tiene defensas bajas, la mascota debe ser trasladada a otro sitio o eliminada.
Realidad: Es posible conservar la mascota; de hecho, ha sido comprobado que ayuda a sentir al enfermo física y psicológicamente mejor. La mascota, eso sí, debe estar en óptimo estado de salud.

Mito: El virus del SIDA es transmitido por mascotas.
Realidad: Falso. El virus de inmunodeficiencia humana, HIV, que lleva después al Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) no es transmitido de mascotas tales como perros, gatos o aves a seres humanos.

Mito: Las aves causan asma
Realidad: Cierto. Debido a algunos componentes de las plumas, el sistema de defensa de algunas personas puede confundir partes microscópicas de las plumas con bacterias o virus, reaccionando violentamente. El asma es un tipo especial de alergia.

 

Consejos prácticos

Evitar que los niños jueguen o estén expuestos en áreas donde los perros o gatos hacen sus necesidades.
• Siempre lavar las manos con agua tibia y jabón luego de jugar o cuidar animales, en especial antes de comer.
• Las mascotas que comen carne (perros, gatos) deben recibirla cocida o especialmente preparada. No deben comer carne cuya procedencia sea desconocida, o sobrantes de una cena, ya que también pueden enfermar.
• Llevar la mascota al veterinario cada cierto tiempo, según el profesional lo aconseje.

 

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