Principal arrow News (noticias en ingles) arrow Alimentos que brindan nutrientes a un costo razonable
Ultima actualización:
 
 
Contactenos
Contactanos en abcpediatria@gmail.com
Escribenos al correo electrónico abcpediatria@gmail.com para cualquier duda o sugerencia referente al portal web.
Publicidad
 

Alimentos que brindan nutrientes a un costo razonable
Escrito por Dres. Nicole Darmon, Michel Darmon, Matthieu Maillot, Adam Drewnowski.   
09.05.2008

Las frutas y vegetales son un componente esencial de una dieta saludable. Su consumo está relacionado con una reducción de los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular, prevención del cáncer y descenso en la mortalidad general. Por el contrario, su menor consumo genera perfiles de biomarcadores plasmáticos menos favorables que son predictores de enfermedades cardiovasculares y óseas, y mayores tasas de mortalidad. Sin embargo, el consumo de frutas y verduras no es frecuente y se hace en pequeñas cantidades, en comparación con los cereales, las grasas y los dulces. La variedad de frutas y vegetales consumidos es limitada. En la dieta estadounidense, el 50% de las frutas consumidas esta integrado por las manzanas, las naranjas y las bananas, mientras que los vegetales más consumidos son las papas y la lechuga “iceberg”. Por otra parte, las verduras de hoja verde solo integran 0.2 porciones por día. El consumo de frutas y verduras, tanto en Europa como en Estados Unidos, es mucho menor que las cantidades recomendadas.  

Los autores mencionan varias razones para esto. La elección de los alimentos se basa en el sabor, el costo y la conveniencia. El sabor depende mucho de la densidad energética del alimento. Los alimentos más apetecibles suelen ser los que tienen mayor valor calórico por volumen de la unidad. En Reino Unido, los niños de 4 años prefirieron las frutas de mayor densidad calórica, como las bananas, las manzanas y las uvas que las verduras de menor densidad calórica, como la lechuga o el jugo de calabacín (zucchini). El costo, calculado por caloría, fue mayor para las frutas y los vegetales que para las grasas y azúcares, en especial luego de tener en cuenta los desperdicios. En cuanto a la conveniencia, los productos frescos son difíciles de transportar, preparar y almacenar.

El consumo de frutas y vegetales tiene relación con el estado socioeconómico. Son predictores de un bajo consumo de frutas y vegetales los bajos niveles de ingresos, de educación y de conocimiento nutricional, como así vivir en vecindarios pobres. Cuando la compra de alimentos está basada solo en el precio, en vez de dietas con valor nutricional se obtienen dietas hipercalóricas, con pocos nutrientes. Los granos refinados, el agregado de azúcares y de grasas brindan calorías a un bajo costo.

La Dietary Guidelines for Americans 2005 recomienda que los consumidores seleccionen primero los alimentos con mayor densidad de nutrientes y luego, las calorías adecuadas a sus requerimientos energéticos. Aunque los alimentos densos en nutrientes suelen ser descritos como aquellos que poseen una relación elevada nutrientes-calorías no existe un estándar uniforme para la densidad de nutrientes. En este estudio, los autores establecieron puntajes para la densidad de nutrientes y para la adecuación de nutrientes de vegetales y frutas, basados en los 16 nutrientes principales para la salud pública. Los autores analizaron las relaciones entre el contenido de nutrientes y el costo de los alimentos, utilizando los precios más comunes en Francia. Dada su baja densidad energética y su alto contenido de nutrientes, los vegetales y las frutas puede ofrecer un conjunto de nutrientes a un costo razonable, comparados con otros alimentos.

Métodos

Se utilizaron las bases de datos con la composición de 637 alimentos consumidos en Francia, incluyendo 129 vegetales y frutas.

El puntaje para la adecuación de nutrientes fue definido como el promedio del porcentaje de los valores diarios de 16 nutrientes cada 100 gr de alimento. El puntaje de la densidad de nutrientes y la relación nutriente-precio se calculó de acuerdo al porcentaje promedio de los valores diarios de los 16 nutrientes, expresado en 100 kcal y a razón de 1 euro de alimento, respectivamente. La relación entre la densidad energética de los vegetales y las frutas, el puntaje de adecuación de nutrientes, el puntaje de la densidad de nutrientes y la relación nutriente-precio se calcularon mediante regresión lineal.

Resultados

Los puntajes de la densidad energética y la densidad de nutrientes se correlacionaron negativamente, confirmando la noción ampliamente aceptada que los alimentos ricos en calorías tienden a ser pobres en nutrientes. Como se esperaba, las frutas y los vegetales tuvieron el mayor puntaje de densidad de nutrientes debido a que son ricas en nutrientes en relación con su bajo contenido calórico. También mostraron una relación nutriente-precio relativamente elevada, demostrando que brindan nutrientes a un costo razonable, comparadas con otros alimentos. 

Comentario

Los problemas que surgen de la dieta de las sociedades occidentales son cada vez mayores, por su mayor valor calórico y pobreza de nutrientes, prestando más atención al contenido de nutrientes de cada alimento individual en relación a la energía que provee. El concepto de densidad de nutriente, muy destacado en la Dietary Guidelines for Americans 2005, puede ser una herramienta valiosa para la educación nutricional y las recomendaciones dietarias. Es ampliamente aceptado que los alimentos ricos en calorías tienden a ser escasos de nutrientes. El presente estudio brinda la primera demostración estadística formal sobre este concepto: la densidad energética se correlacionó negativamente con el puntaje de densidad de nutrientes, un índice global de la densidad de nutrientes. Los alimentos con mayor densidad de nutrientes son aquellos que contienen cantidades importantes de nutrientes fundamentales, pero relativamente con pocas calorías. La preferencia por estos alimentos permitirá a los consumidores cumplir con el consumo de nutrientes recomendado sin excederse en la cantidad de calorías totales.

Los vegetales y las frutas contienen cantidades importantes de vitaminas y minerales y tienen, en su mayor parte, poca densidad energética. Aunque suelen ser descritos como alimentos densos en nutrientes o ricos en nutrientes, su contenido necesita ser medido usando algún estándar o criterio constante. “Nuestro enfoque,” dicen los autores, “señalado por estudios anteriores sobre índices nutrientes/calorías, y otras relaciones basadas en los nutrientes, fue calcular la adecuación nutritiva de 129 vegetales y frutas y compararla con alimentos de otro tipo.” Para hacerlo, los autores desarrollaron un sistema de puntaje, el cual, a diferencia de otros índices, como el índice de Hansen de la calidad nutricional, brinda un enfoque global de la adecuación de nutrientes y no un enfoque nutriente por nutriente. Por otra parte, la originalidad del presente estudio, dicen, es que “comparamos la adecuación nutricional de las frutas y vegetales con las de otros alimentos, por peso (puntaje de adecuación de nutriente), por calorías (puntaje de densidad de nutrientes) y por costo (relación nutriente-precio). Los puntajes se basaron en la media de los porcentajes de los valores diarios de 16 nutrientes. Dada esta limitación, no se incluyeron nutrientes importantes como el zinc, el selenio, los ácidos grasos n-3 o los fitonutrientes antioxidantes; sin embargo, “pueden ser incluidos en futuros desarrollos de nuestro sistema de puntos”. En los modelos clásicos, el puntaje de adecuación de nutrientes no fue utilizado para reflejar la importancia diferencial de los diferentes nutrientes.

Los autores no trataron de corregir la biodisponibilidad de un determinado nutriente cuando éste se hallaba en diferentes fuentes de alimentos. En este momento, el no tener en cuenta el puntaje de adecuación de nutrientes para cada alimento individual es comparable a la proporción de la adecuación media, clásicamente utilizada para calcular la adecuación de nutrientes de la dieta total. Una diferencia es que en el cálculo de la proporción de adecuación media, cada proporción fue llevada a 1, para evitar que el elevado consumo de un nutriente compense el consumo bajo de otro nutriente. Sin embargo, en la evaluación de la adecuación de nutrientes de cada alimento individual también es importante considerar el hecho que algunos nutrientes son provistos en gran cantidad por un número limitado de alimentos, como la vitamina C en la fruta o el calcio en los lácteos, mientras que otros nutrientes están presentes en la mayoría de los alimentos pero en poca cantidad. Estos son temas que deben ser considerados cuando se utiliza el enfoque de la adecuación de nutrientes.

Es fácil producir, almacenar y transportar cereales, azúcar y grasas a un costo bajo. Esto induce a jerarquizar los precios de los alimentos, lo cual sucede tanto en Francia como en Reino Unido, con alimentos densos en energía que proveen más calorías por dólar o euro. Asimismo, la noción que las frutas y vegetales son una fuente asequible de nutrientes básicos (en oposición a las calorías) es más generalizada y adoptada por muchos países. Aplicando el mismo sistema de puntaje para todos los alimentos, fue posible analizar las relaciones entre su adecuación de nutrientes, la densidad energética y el costo energético. Solo el 45% de las frutas y vegetales estudiados cuestan menos de 1,0€/100 kcal.

Sin embargo, los datos mostraron en forma ambigua que las frutas y vegetales eran ricos en nutrientes en relación con la poca energía brindada. Aunque las frutas y los vegetales pierden valor cuando son evaluados según la proporción calorías/precio, adquieren valor cuando son evaluados usando el puntaje de densidad de nutrientes y la proporción nutriente/precio. Según los autores, estos cálculos son posibles solo cuando se usa el índice global de adecuación nutricional para cada alimento individual, tal como el puntaje de densidad de nutrientes y la proporción nutriente/precio.
 
Algunas frutas y vegetales tuvieron mayor proporción nutriente/precio que otros. Entre aquellos con proporciones favorables estaban las naranjas, las bananas, los jugos de fruta, el repollo, la zanahoria y los vegetales congelados o envasados. No es de sorprender, dicen, que sean éstos los más consumidos en la realidad. Los estudios de observación han mostrado que es imposible hacer recomendaciones de consumo evitando las frutas y/o vegetales. Como resultado, las guías alimenticias, como Thrifty Food Plan, incluyen algunas frutas y vegetales de bajo costo.

Cuando se calculan nutrientes/caloría (puntaje de densidad de nutrientes) y la proporción nutrientes/precio, las frutas y vegetales superan a muchos alimentos. Las carnes magras y los lácteos descremados tienen muchas de las mismas ventajas, combinando baja densidad energética con alto contenido de nutrientes. Ambos conceptos, nutrientes/caloría y nutrientes/costo por unidad, pueden exponerse en las etiquetas de los alimentos y en los anuncios de salud relacionados con nutrientes. En este momento, los alimentos son definidos como una buena fuente de un determinado nutriente si proveen una cantidad específica de un nutriente por porción. La Food and Drug Administration ha contemplado la revisión de las etiquetas de los productos alimenticios de acuerdo con una densidad de nutrientes estándar, por ejemplo, la cantidad de un nutriente que el alimento provee en relación con las calorías que contiene. El sistema que presentan los autores brinda un puntaje cuantitativo para la densidad de nutrientes y lo consideran un complemento de la Dietary Guidelines for Americans 2005 y la nueva Pirámide Nutricional.

Existen señales de que el público considera que la nutrición es menos importante que el buen sabor y el bajo costo. De acuerdo con esto, el precio de los vegetales y las frutas es una barrera para su mayor consumo. Sin embargo, para todas las mercaderías, incluyendo los alimentos, los consumidores principalmente desean que su dinero tenga valor. La generalización del enfoque de la proporción nutriente/precio, por el que se elegirían alimentos ricos en nutrientes en relación al precio podría tener un impacto favorable en la salud pública. Obviamente, dicen los autores, los alimentos con pocos nutrientes y muchas calorías no pertenecen a esta categoría porque son fuentes costosas de nutrientes. “Si se lograran costos asequibles para los nutrientes fundamentales de vegetales y frutas tendríamos una estrategia para aumentar su consumo.”

Conclusiones

Los alimentos catalogados según su adecuación nutricional fue calculado por peso (puntaje de adecuación de nutrientes), por calorías (puntaje de densidad de nutrientes) o por costo unitario (proporción nutriente/precio). Los resultados de este estudio mostraron que aunque las frutas y vegetales son una fuente costosa de energía dietética, brindan nutrientes básicos a un costo razonable.


Referencias

 

 

1. World Health Organization technical report. Diet, nutrition and the prevention of excess weight gain and obesity. Report of a joint WHO/FAO expert consultation. WHO, Geneva. 2003;series 916. Available at: www.who.int/hpr/NPH/docs/who_fao_expert_report.pdf. Accessed November 4, 2005.
2. John JH, Ziebland S, Yudkin P, Roe LS, Neil HA. Effects of fruit and vegetable consumption on plasma antioxidant concentrations and blood pressure: A randomised controlled trial. Lancet. 2002;359:1969-1974.
3. Appel LJ, Moore TJ, Obarzanek E, Vollmer WM, Svetkey LP, Sacks FM, Bray GA, Vogt TM, Cutler JA, Windhauser MM, Lin PH, Karanja N. A clinical trial of the effects of dietary patterns on blood pressure. DASH Collaborative Research Group. N Engl J Med. 1997;336:1117-1124.
4. Broekmans WM, Klopping-Ketelaars IA, Schuurman CR, Verhagen H, van den Berg H, Kok FJ, van Poppel G. Fruits and vegetables increase plasma carotenoids and vitamins and decrease homocysteine in humans. J Nutr. 2000;130:1578-1583.
5. Joshipura KJ, Ascherio A, Manson JE, Stampfer MJ, Rimm EB, Speizer FE, Hennekens CH, Spiegelman D, Willett WC. Fruit and vegetable intake in relation to risk of ischemic stroke. JAMA. 1999;282:1233-1239.
6. Liu S, Manson JE, Lee IM, Cole SR, Hennekens CH, Willett WC, Burning JE. Fruit and vegetable intake and risk of cardiovascular disease: The Women’s Health Study. Am J Clin Nutr. 2000;72:922-928.
7. Bazzano LA, He J, Ogden LG, Loria CM, Vupputuri S, Myers L, Whelton PK. Fruit and vegetable intake and risk of  cardiovascular disease in US adults: The first National Health and Nutrition Examination Survey Epidemiologic Follow-up Study. Am J Clin Nutr. 2002;76:93-99.
8. Terry P, Terry JB, Wolk A. Fruit and vegetable consumption in the prevention of cancer: An update. J Intern Med. 2001;250:280-290.
9. Kant AK, Schatzkin A, Graubard BI, Schairer C. A prospective study of diet quality and mortality in women. JAMA. 2000;283:2109-2115.
10. Gey KF, Moser UK, Jordan P, Stahelin HB, Eichholzer M, Ludin E. Increased risk of cardiovascular disease at suboptimal plasma concentrations of essential antioxidants: An epidemiological update with special attention to carotene and vitamin C. Am J Clin Nutr. 1993;57(suppl 5):S787-S797.
11. Kaptoge S, Welch A, McTaggart A, Mulligan A, Dalzell N, Day NE, Bingham S, Khaw KT, Reeve J. Effects of dietary nutrients and food groups on bone loss from the proximal femur in men and women in the 7th and 8th decades of age. Osteoporos Int. 2003;14:418-428.
12. Pattison DJ, Silman AJ, Goodson NJ, Lunt M, Bunn D, Luben R, Welch A, Bingham S, Khaw KT, Day N, Symmons DP. Vitamin C and the risk of developing inflammatory polyarthritis: Prospective nested casecontrol study. Ann Rheum Dis. 2004;63:843-847.
13. Khaw KT, Bingham S, Welch A, Luben R, Wareham N, Oakes S, Day N. Relation between plasma ascorbic acid and mortality in men and women in EPIC-Norfolk prospective study: A prospective population study. European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition. Lancet. 2001;357:657-663.
14. Simon JA, Hudes ES, Tice JA. Relation of serum ascorbic acid to mortality among US adults. J Am Coll Nutr. 2001;20:255-263.
15. Serdula MK, Gillespie C, Kettel-Khan L, Farris R, Seymour J, Denny C. Trends in fruit and vegetable consumption among adults in the United States: Behavioral risk factor surveillance system, 1994-2000. Am J Public Health. 2004;94:1014-1018.
16. Naska A, Vasdekis VG, Trichopoulou A, Friel S, Leonhauser IU, Moreiras O, Nelson M, Remaut AM, Schmitt A, Sekula W, Trygg KU, Zajkas G. Fruit and vegetable availability among ten European countries: How does it compare with the ‘five-a-day’ recommendation? DAFNE I and II projects of the European Commission. Br J Nutr. 2000;84:549-556.
17. Putnam JJ, Allshouse J, Kantor LS. U.S. per capita food supply trends: More calories, refined carbohydrates, and fats. FoodReview. 2002;25:2-15.
18. Agudo A, Slimani N, Ocke MC, Naska A, Miller AB, Kroke A, Bamia C, Karalis D, Vineis P, Palli D, Bueno-de-Mesquita HB, Peeters PH, Engeset D, Hjartaker A, Navarro C, Martinez Garcia C, Wallstrom P, Zhang JX, Welch AA, Spencer E, Stripp C, Overvad K, Clavel-Chapelon F, Casagrande C, Riboli E. Consumption of vegetables, fruit and other plant foods in the European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition (EPIC) cohorts from 10 European countries. Public Health Nutr. 2002;5:1179-1196.
19. Glanz K, Basil M, Maibach E, Goldberg J, Snyder D. Why Americans eat what they do: Taste, nutrition, cost, convenience, and weight control concerns as influences on food consumption. J Am Diet Assoc. 1998; 98:1118-1126.
20. Lennernas M, Fjellstrom C, Becker W, Giachetti I, Schmitt A, Remaut de Winter A, Kearney M. Influences on food choice perceived to be important by nationally-representative samples of adults in the European Union. Eur J Clin Nutr. 1997;51(suppl 2):S8-S15.
21. Drewnowski A. Taste preferences and food intake. Annu Rev Nutr. 1997;17:237-253.
22. Gibson EL, Wardle J. Energy density predicts preferences for fruit and vegetables in 4-year-old children. Appetite. 2003;41:97-98.
23. Darmon N, Briend A, Drewnowski A. Energy-dense diets are associated with lower diet costs: A community study of French adults. Publ Health Nutr. 2004;7:21-27.
24. Drewnowski A, Darmon N, Briend A. Replacing fats and sweets with vegetables and fruit—A question of cost. Am J Pub Health. 2004;94:1555-1559.
25. Giskes K, Turrell G, Patterson C, Newman B. Socioeconomic differences in fruit and vegetable consumption among Australian adolescents and adults. Publ Health Nutr. 2002;5:663-669.
26. Kirkpatrick S, Tarasuk V. The relationship between low income and household food expenditure patterns in Canada. Public Health Nutr. 2003;6:589-597.
27. Groth MV, Fagt S, Brondsted L. Social determinants of dietary habits in Denmark. Eur J Clin Nutr. 2001;55:959-966.
28. Wardle J, Parmenter K, Waller J. Nutrition knowledge and food intake. Appetite. 2000;34:269-275.
29. Morland K, Wing S, Diez RA. The contextual effect of the local food environment on residents’ diets: The atherosclerosis risk in communities study. Am J Public Health. 2002;92:1761-1767.
30. James WP, Nelson M, Ralph A, Leather S. Socioeconomic determinants of health. The contribution of nutrition to inequalities in health. BMJ. 1997;314:1545-1549.
31. Irala-Estevez JD, Groth M, Johansson L, Oltersdorf U, Prattala R, Martinez-Gonzalez MA. A systematic review of socio-economic differences in food habits in Europe: Consumption of fruit and vegetables. Eur J Clin Nutr. 2000;54:706-714.
32. Darmon N, Ferguson E, Briend A. Do economic constraints encourage the selection of energy dense diets? Appetite. 2003;41:315-322.
33. Darmon N, Ferguson EL, Briend A. A cost constraint alone has adverse effects on food selection and nutrient density: An analysis of human diets by linear programming. J Nutr. 2002;132:3764-3771.
34. US Department of Health and Human Services, US Department of Agriculture. Dietary Guidelines for Americans 2005. 6th ed. Washington, DC: US Government Printing Office, January 2005. Available at:http://www.nal.usda.gov/fnic/dga. 2005. Accessed October 11, 2005.
35. Favier J, Ireland-Ripert J, Toque C, Feinberg M. CIQUAL. Répertoire Général des Aliments. Table de composition. 2nd ed. Paris, France: Lavoisier Tec & Doc; 1995.
36. Martin A. Apports nutritionnels conseillés pour la population française. 3rd ed. Paris, France: Lavoisier Tec & Doc; 2001.
37. Drewnowski A. Concept of a nutritious food: Toward a nutrient density score. Am J Clin Nutr. 2005;82:721-732.
38. Hansen RG, Wyse BW, Sorenson AW. Nutritional quality index of foods. Westport, CT: AVI Publishing Co; 1979.
39. Kant AK. Indexes of overall diet quality: A review. J Am Diet Assoc. 1996;96:785-791.
40. Drewnowski A, Darmon N. Food choices and diet costs: An economic analysis. J Nutr. 2005;135:900-904.
41. Drewnowski A, Darmon N. The economics of obesity: Dietary energy density and energy cost. Am J Clin Nutr. 2005;82(suppl 1):S265-S273.
42. Stigler GJ. The cost of subsistence. J Farm Econ. 1945;27:303-314.
43. Darmon N, Ferguson E, Briend A. Marked changes to habitual dietary patterns are required to select a nutritionally adequate diet on a low food budget. J Nutr Ed Behav. In press.
44. Carlson A, Lino M, Gerrior S, Basiotis P. Revisions of USDA’s low-cost, moderate-cost, and liberate food plans. Fam Econ Nutr Rev. 2003;15:43-68.
45. Kant AK, Schatzkin A, Block G, Ziegler RG, Nestle M. Food group intake patterns and associated nutrient profiles of the US population. J Am Diet Assoc. 1991;91:1532-1537.
46. Darmon N, Ferguson E, Briend A. Linear and nonlinear programming to optimize the nutrient density of a population’s diet: An example based on diets of preschool children in rural Malawi. Am J Clin Nutr.2002;75:245-253.
47. US Department of Agriculture. MyPyramid. Available at: http://www.mypyramid.gov. Accessed October 11, 2005.
48. Patterson RE, Satia JA, Kristal AR, Neuhouser ML, Drewnowski A. Is there a consumer backlash against the diet and health message? J Am Diet Assoc. 2001;101:37-41.
49. Nestel M. The politics of food choice. In: Nestel M, editor. Food Politics: How the Food Industry Influences Nutrition and Health. Los Angeles, CA: University of California Press, Ltd; 2002:358-374.
50. Dibsdall LA, Lambert N, Bobbin RF, Frewer LJ. Lowincome consumers’ attitudes and behaviour towards access, availability and motivation to eat fruit and vegetables. Publ Health Nutr. 2003;6:159-168.
51. Dupont G, Grosrichard F. Les achats de fruits et légumes frais par les consommateurs français. Le Monde. August 20, 2004.
52. Cabanac M. Palatability vs money: Experimental study of a conflict of motivations. Appetite. 1995;25:43-49.


 
< Anterior   Siguiente >


Aviso legalPolítica de PrivacidadSala de prensa

Publicidad
 

¿Quiere que su publicidad aparezca aquí?
Acreditaciones


Visitas Online
 
Licencia de Creative Commons  
Top!