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Odontología en bebés y niños vulnerables
Escrito por Dra. Patricia Di Nasso, Profesora titular de la Fac. de Odontología de la Universidad Nacional de C   
22.11.2008
La atención temprana odontológica que reúne al conjunto de intervenciones dirigidas a los bebés y niños con trastornos en su desarrollo o con riesgo de padecerlos.
 

La disminución de la mortalidad perinatal e infantil ha sido el resultado de los avances científicos en medicina, específicamente en pediatría. Entre ellos, la aplicación de la terapia intensiva pediátrica con tecnología de última generación en las salas de neonatología y los controles periódicos en los embarazos de alto riesgo constituyen los pilares que sostienen estos datos. El seguimiento de los recién nacidos de alto riesgo resulta una necesidad fundamental, y en muchas ocasiones la reducción de la mortalidad conlleva un incremento importante de la morbilidad y la aparición de secuelas posteriores.

Algunos investigadores concluyen que casi se ha triplicado el número de niños con trastornos discapacitantes crónicos en los últimos 30 años en los países desarrollados y sus tasas de supervivencia han aumentado, de tal manera que 90% de ellos alcanza la edad adulta. Esto implica que dichos niños y su entorno necesitarán intervención temprana preventiva y terapéutica.

Los niños nacidos en condiciones de alto riesgo biológico son aquellos que presentan problemas que ponen en peligro su salud durante el periodo prenatal, en el momento del nacimiento o en la etapa posnatal y también los niños prematuros o con bajo peso en el momento del nacimiento (el grupo más numeroso).

En la actualidad la disminución de la mortalidad de bebés prematuros extremadamente pequeños (menores de 1000-1500 gramos) generalmente va acompañada de un gran aumento de la morbilidad (prematuros nacidos con bajo peso que sobreviven con secuelas). Estos niños constituyen un grupo con peligro de padecer más enfermedades, y los infantes de más bajo peso en el nacimiento son los que más secuelas pueden presentar. Por lo tanto, es fundamental la evaluación de los patrones de crecimiento de estos bebés y niños, incorporarlos junto a la familia a programas personalizados de atención temprana y con frecuencia observar el curso del desarrollo, intervenir en los problemas detectados y valorar el impacto de las acciones terapéuticas para poder reorientar las intervenciones si fuera necesario.

El Libro blanco de la atención temprana (España, 2000) define atención temprana como el conjunto de intervenciones dirigidas a la población infantil de 0 a 6 años, a la familia y al entorno, que tienen por objetivo dar respuesta lo más pronto posible a las necesidades permanentes o transitorias que presentan los niños con trastornos en su desarrollo o que tienen el riesgo de padecerlos. Estas intervenciones, que deben considerar la globalidad del niño, deben ser planificadas por un equipo de profesionales de la orientación interdisciplinar o transdisciplinar.

Odontología y discapacidad en los primeros años de vida

En este artículo se hablará de riesgo como la posibilidad de adquirir una enfermedad. Éste puede ser mayor o menor y producirse por factores socioambientales y congénitos.

Factores que determinan el nivel de riesgo

El objetivo es mantener la salud bucal del niño el mayor tiempo posible. Por un lado, la visita periódica al dentista es un pilar importante y, por otro, en cualquier tratamiento odontológico que se instale en un paciente es fundamental identificar y controlar los factores de riesgo.

Atención temprana odontológica

También existe una atención temprana odontológica que reúne al conjunto de intervenciones en el área bucal y complejo orofacial, dirigidas a los bebés y niños con trastornos en su desarrollo o que tienen el riesgo de padecerlos, con necesidades permanentes o transitorias entre 0 a 6 años, a la familia y al entorno. Las actividades terapéuticas que se realicen deberán considerar las características evolutivas biológicas y psicológicas de los bebés y niños vulnerables y deberán planificarse y llevarse a cabo por equipos de profesionales de laorientación interdisciplinar o transdisciplinar.

No es común la intervención de los odontólogos en los equipos multidisciplinarios de atención temprana, pero poco a poco se está tomando conciencia del alto riesgo que estos bebés y niños tienen de padecer más enfermedades, incluidas diversas patologías orales que podrían prevenirse si se instalara tempranamente un programa de estimulación, asesoramiento y seguimiento de la evolución, crecimiento y desarrollo de la salud orofacial de tales infantes.

Generalmente, los equipos de especialistas a cargo del seguimiento y tratamiento de estos niños deberían incluir obstetras, neonatólogos, neuropediatras, psicólogos, fisioterapeutas, pediatras de atención primaria, personal de enfermería, logopedas, kinesiólogos, fonoaudiólogos, oftalmólogos, otorrinolaringólogos y odontólogos, entre otros. Pero la realidad es que en pocos centros se incluye a estos últimos como miembros de dichos equipos multidisciplinarios. Uno de los problemas comunes entre muchos de ellos y menos atendido es el estado de salud bucal; las grandes necesidades médicas pueden haber motivado que haya sido poco atendido. Por ello, inmediatamente después de que se hayan resuelto los problemas vitales prioritarios del nacimiento, se deberá informar y educar a los padres sobre la salud oral de sus hijos e instaurar programas de prevención, ya que estos niños, debido a sus especiales condiciones perinatales, siempre serán considerados como pacientes de riesgo orofacial.

Los niños con riesgo en su salud bucal presentan una patología estructural del esmalte y la dentina, caries y enfermedad de las encías debidas a la alimentación rica en hidratos de carbono (sacarosa/golosinas/azúcares) e ingesta de medicamentos con agregados dulces que mejoran el sabor, pero son altamente perjudiciales para los tejidos bucales e higiene bucal deficiente o ausente. La cronología de erupción de dentición temporaria y permanente alterada generalmente se ve retrasada en este grupo de infantes. Asimismo, suele aparecer la maloclusión debido a alteraciones posturales, malos hábitos, respiración bucal, proyección anterior de la lengua.

De este modo, los hábitos higiénicos generalmente están ausentes o son escasos. Estos bebés y niños necesitan del adulto para mantener la higiene bucal diaria, pero muchas veces los padres ignoran la mejor metodología para realizarla. Por ejemplo, no saben qué cepillos o pastas dentales serían los más adecuados.

Se debe recordar que los niños con trastornos motores pueden tener dificultades para deglutir o salivar, por lo que se recomienda no usar pasta dentífrica, ya que puede tragársela o a veces no pueden enjuagarse. Con respecto a la consulta odontológica, también está ausente o es escasa; con frecuencia se brinda orientación solamente para solucionar la urgencia.

Es importante considerar los datos neonatales, ya que aportan información sobre la presencia de secuelas en el paciente infantil nacido en condiciones de riesgo; esto permitirá al odontólogo establecer protocolos preventivos y de atención al niño. Brindar las posibilidades de prevención y terapéutica odontopediátrica a la población infantil que se encuentra afectada por algún tipo de discapacidad física o psíquica o se halla en situación de riesgo, resulta un pilar fundamental para la limitación del daño bucal previa evaluación individualizada de cada caso y patología concreta.

Lo ideal es que posteriormente se establezcan estrategias de salud encaminadas a conservar la salud oral de estos niños, considerando que en los casos en que la patología sea extensa, las posibilidades de atención oral se dificultan.

Por todo lo anterior, queda claro que es muy relevante la prevención desde el embarazo, estableciendo programas de seguimiento y atención. Un plan de salud bucodental individualizado acorde a las necesidades concretas de infantes vulnerables o discapacitados tiene como finalidad minimizar la patología más común en ellos. Se pueden crear áreas de colaboración en forma de seguimiento y control de salud bucodental en tres ámbitos:

• Programas de salud oral en el hogar, en los que la finalidad es que el niño llegue a ser responsable de su propio cuidado. En un principio estaría supervisado por los padres, contemplando en un futuro el logro de la propia autonomía del paciente.
• Programas de salud oral en el centro de atención especial, en los que el educador supervise y ejecute los protocolos establecidos en cada niño como medida de educación en su propia salud.
• Programas de atención odontológica en el niño con discapacidad, con todos los aspectos a considerar en cada caso, dependiendo de la patología presente en cada uno. Establecimiento de programas de atención, prevención y seguimiento, ideando y aplicando nuevos sistemas que posibiliten y faciliten el control de la enfermedad oral en este grupo de pacientes infantiles.


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